Hacer un buen capuccino paso a paso es fácil. Pero como todo en la cocina requiere práctica. Hoy vamos a explicarte cómo hacer un buen capuchino paso a paso. Para que puedas disfrutar de él siempre que quieras.

Dicen que fue un monje capuchino quien, en el siglo XVII en Italia, inventó el capuccino. Otros datan el invento un poco más tarde, en 1855, cuando se presentó, en la feria de exposiciones de París la primera máquina de café espresso, que era capaz de generar la presión necesaria para producir el vapor que precisa la cremosa y esponjosa espuma de leche de este café. Sea cual sea su origen, lo cierto es que se ha convertido en uno de los cafés más consumidos en el mundo.

La leche, ingrediente principal para hacer un buen capuccino

Lo primero que debes tener presente es que lo que caracteriza a un capuccino es la leche. Dos terceras partes de la taza son leche y es su correcta vaporización y espumación lo que dota al capuccino de una textura cremosa que lo diferencia de otras variantes. Así que ten presente estas cifras: si dividiésemos la taza en cuatro secciones, la espuma de la leche ocupará la mitad superior, la leche vaporizada un cuarto y el café espresso el cuarto inferior.

Y lo segundo, que no puedes olvidar es que necesitas una buena máquina para espresso con lanza de vapor. Como la Aulika High Speed Cappuccino de Tiempo de Café y el resto de máquinas de la gama Aulika. También te puede interesar la Royal Gran Cream. La lanza de vapor es clave para conseguir una buena espuma de leche. Pero no menos importante es contar con una máquina que haga un café de calidad. Y las de Tiempo de Café son perfectas para ello.

Cómo preparar un buen capuccino: proporciones y máquina

Ahora que tenemos claras las proporciones y qué máquina de café necesitamos, vamos a preparar un buen capuccino:

  • Utiliza leche fría entera. La espuma de la leche entera es cremosa, densa y aguanta más que la de la leche semidesnatada o desnatada.
  • Llena una jarra de leche de acero inoxidable hasta la mitad.
  • Acciona la salida de vapor durante dos segundos.
  • Sumerge un par de centímetros la lanza de vapor en la leche y acciona la salida de vapor. Así se genera una capa de microburbujas de espuma al mismo tiempo que la leche gira en remolino. Mantenlo durante unos cinco segundos sin agitar.
  • Verás como la espuma y el volumen de la leche va subiendo. Es entonces cuando debes inclinar un poco la jarra, manteniendo la punta siempre sumergida. Así el vapor hace circular la leche en forma de remolino y que las burbujas se mezclan para crear una crema uniforme. Volvemos a insistir: no hay que agitar.
  • Cuando el vapor de la leche llegue a los 65 grados (si tu máquina de espresso no tiene termómetro, es importante tener a mano un termómetro de barista e introducirlo en la jarra de leche antes de empezar el proceso), es el momento de parar, porque si sobrepasa esa temperatura se puede recalentar. Apagas la lanza de vapor y la limpias con un paño húmedo para eliminar cualquier resto de leche.
  • Para compactar la espuma de la jarra hay que darle un golpe seco y suave a la base contra una superficie lisa.
  • Prepara un espresso en una taza grande para capuccino. Mientras la leche reposará y estará lista para ser usada.
  • Cuando el espresso esté preparado vierte la leche directamente en la taza. Tienes que empezar por el centro y luego hacerla girar, muy ligeramente, alrededor de la jarra.

Y ahora ya puedes sentarte y disfrutar de un buen capuccino.

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